¿Qué es un nutricionista funcional?

nutricionista funcional - especialista nutrición

Cada vez que pisas un supermercado te habrán tentado desde las estanterías mantequillas con esteroles vegetales, lácteos con extra de Omega 3 o yogures bebibles a tope de bífidus activos. Sin pretenderlo ya has conocido los famosos alimentos considerados funcionales porque están fabricados para mejorar algunos procesos internos del cuerpo. Si te gusta la dietética y eres el o la gurú de la alimentación saludable en tu entorno podrías convertirte en nutricionista funcional.

Seguir esta nueva corriente alimenticia de manera profesional te aportará un sueldo estable siempre que cuentes con una formación académica previa gracias a un buen curso de nutrición y dietética.

“Comer es una necesidad, pero comer de forma inteligente es un arte”, (Francisco VI, duque de La Rochefoucauld)

 

En qué consiste este tipo de alimentación

Para que te animes a prepararte para ejercer la profesión de nutricionista funcional es básico que primero comprendas en qué consiste este tipo de alimentación. Puede que ya la conozcas algo si te mantienes al día sobre las modas que se van imponiendo en el menú para conseguir un estilo de vida saludable. Pero si simplemente estás pensando en una posibilidad de empleo en algo que te gusta pero que no seguías a diario te contamos más.

Dicen los expertos que en la nutrición funcional se tiene en cuenta cada aspecto de una persona para recomendar una dieta que le vaya bien. Hablamos de dieta refiriéndonos al tipo de comida que vaya a ingerir, sin dirigirnos necesariamente a individuos que quieran bajar de peso.

Para enfocar este tipo de alimentación hacia alguien hay que analizar su estado de salud, lo que venía comiendo hasta el momento y su estilo y ritmo de vida. Una vez se estudien todas las variables se podrá dar con una combinación de alimentos que ayude a restaurar la función fisiológica.

Hay quien considera que esta corriente es una especie de medicina en la que cliente da pistas de su situación permitiendo diagnosticar problemas de salud que están empezando a aparecer. O que podrían surgir en un futuro próximo.

En el caso de que tomes como cierta la premisa de que la nutrición funcional es una práctica médica, los alimentos tendrán el papel que tendrían los medicamentos en la medicina tradicional. Por eso no hay una sola dieta funcional sino tantas como “pacientes” se tengan.

 

Cuatro principios básicos

Dentro de este tipo de tratamiento a través de la comida hay cuatro principios básicos que se deben seguir. Al menos así lo recomiendan los especialistas en la materia.

  • Es mejor que no comas productos de origen dudoso o desconocido.
  • Cuando vayas al mercado, compra comida de calidad dentro de tus posibilidades económicas.
  • Ingiere alimentos con nutrientes esenciales como las vitaminas, los carbohidratos o los minerales.
  • Da siempre prioridad a tu bienestar intestinal. Esta parte de tu cuerpo no procesa igual todos los tipos de alimentos.

 

Un profesional para aplicar esta nueva filosofía alimenticia

Teniendo en cuenta esta información previa, un nutricionista funcional es aquel profesional que aplicaría la nutrición funcional a los menús de sus clientes. Es decir, el que se encargaría de estudiar diferentes características de cada persona para luego recomendarle una alimentación con los productos funcionales que mejor le vayan a sentar a su organismo.

¿Te está interesando esta especialidad del ámbito de la salud? Antes de llegar a elegir una rama específica tendrás que formarte de manera general en nutrición y dietética. En la actualidad existen muchos cursos. Después de disponer de unos conocimientos básicos podrás escoger entre este tipo de nutrición de moda o trabajar con diferentes tipos de dietas, según lo que te pida el cliente.

Un experto en nutrición funcional puede solicitar estudios sanguíneos para conocer si existen enfermedades o irregularidades en el organismo como los triglicéridos altos, la hipertensión, el hígado graso, la retención de líquidos… A partir de ahí podrá crear los planes de alimentación para cada persona.

 

El origen de este sistema es japonés

En Occidente se empezó a escuchar la existencia de esta dieta que se estaba extendiendo en Japón a principios de la década de los 80. Al parecer surgió al acabar la Segunda Guerra Mundial.

Como la esperanza de vida de los ciudadanos aumentó, también lo hizo el gasto sanitario público. Por eso el Gobierno empezó un proyecto para distinguir qué alimentos eran buenos para la salud.  Así vieron la luz los que algunos llaman «alimentos para usos específicos de salud», identificados como Foshu (Food for Specified Health Uses).

 

¿Qué productos se consideran aptos para el consumo?

La filosofía de un nutricionista funcional, como en el que podrías ser tú en un futuro no muy lejano, es que los alimentos funcionales tienen que aportar nutrientes pero también ser beneficiosos para el organismo. Es decir, habrán sido estudiados por científicos para comprobar que su ingestión mejora una o varias funciones del cuerpo humano.

Según la nutrición funcional los alimentos funcionales ayudan a prevenir problemas de salud porque minimizan algunos factores de riesgo que provocan determinadas enfermedades.

Por tanto, como te contábamos al principio, muchos productos considerados aptos son enriquecidos en la fase de fabricación como es el caso de varios yogures. Muchos profesionales del sector no apuestan solo por comer este tipo de alimentos, sino por introducirlos en una dieta saludable normal.

 

Trucos para encontrar alimentos aceptables para esta dieta

Como futuro o futura especialista en esta corriente dietética debes saber distinguir entre alimentos funcionales y aquellos que no lo son. A pesar de que un buen número pueden estar enriquecidos por la industria, hay otros tipos de productos aceptados porque son beneficiosos para la salud.

  • Alimentos a los que se les ha añadido o retirado un componente con alguna tecnología, como por ejemplo la leche. Simplemente la desnatada daría el perfil.
  • Alimentos naturales como el brócoli, el aceite de oliva (muy presente para los españoles a la hora de comer) o el tomate.
  • Alimentos en los que se ha cambiado alguna característica natural como las mermeladas sin azúcar o el cacao desgrasado.

 

Así los comestibles funcionales pueden estar dentro de los grupos de probióticos, antioxidantes, vitaminas, minerales, simbióticos o aminoácidos, entre otros. Si quieres conocer las características de variedades o marcas concretas puedes consultar la Guía de Alimentos Funcionales publicada por la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (Fesnad).

 

Fórmate para presumir de especialidad

Ahora que ya conoces algunos de los secretos de la nueva dieta de moda, ¿te convertirás en nutricionista funcional o te especializarás en otra rama de la dietética? Recuerda que para poder ejercer es básico que tengas una formación previa. Puedes conseguirla realizando un curso de nutrición y dietética. ¡Te ayudamos a encontrar el tuyo!

¡Adelante! El trabajo que te apasiona te está esperando.

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