Qué es y cómo funciona un hospital veterinario

Qué es y cómo funciona un hospital veterinario

¿Te encantan los animales? ¿Te gustaría dedicar tu futuro profesional a cuidar de ellos y hacerlo sentir mejor? Entonces tu vocación es clara: quieres ser auxiliar de veterinaria. Hoy te contamos qué es y cómo funciona un hospital veterinario, para que tengas claro cómo sería trabajar en uno y te vayas mentalizando de que tendrás una rutina laboral gratificante y muy bonita. ¡Vamos allá!

 

¿Qué es un hospital veterinario?

Aunque pueda llevar a la confusión por la estrecha relación que tienen, un hospital veterinario no es lo mismo que una clínica veterinaria. Si bien es cierto, que si te formas como auxiliar de veterinaria podrás trabajar en cualquiera de ellos, son dos cosas diferentes y con funciones distintas.

 

Diferencias entre clínica y hospital veterinario

Atención

Una clínica veterinaria suele ser una entidad privada y su labor está enfocada sobre todo a los tratamientos ambulatorios para los animales, y también consultas particulares.

En un hospital veterinario, que normalmente suele ser públicos, aunque también los hay mixtos, se ofrece una atención más completa en la que también se ofrecen servicios como: prevención, ingresos, terapias intensivas, prevención y servicio de urgencias, entre otros aspectos.

Los hospitales de especialidades veterinarias cuentan con especialistas en diferentes áreas como Neurología y Neurocirugía, Cirugía especializada, Odontología y Maxilofacial, Dermatología, Cardiología, Oftalmología, Oncología, Traumatología y Ortopedia, Anestesia o Fisioterapia y Rehabilitación, además de un servicio de Urgencias que está abierto las 24 horas durante todo el año, para poder atender los distintos casos.

 

Intervenciones

Para la realización de una intervención que no sea ambulatoria, un hospital veterinario es la opción más acertada, independientemente de la clase de animal que sea.

En un hospital no solo se podrán realizar las intervenciones que requieran los animales sino que también pueden quedar ingresados.

En una clínica veterinaria también se pueden hacer intervenciones, pero siempre ambulatorias o que no requieran de un ingreso prolongado en sus instalaciones.

 

Gravedad del caso

En los consultorios y clínicas veterinarias se tratan casos de menor gravedad o complejidad, aunque no por ello son menos importantes para la salud de las mascotas: revisiones, vacunación o ciertas cirugías, como por ejemplo las de esterilización, entre otros. Todos ellos son casos de tratamientos ambulatorios para animales, y también consultas particulares.

Si el animal ha sufrido un accidente muy grave o tiene una enfermedad que necesita una atención especial, es probable que tu veterinario de confianza te remita a un hospital de especialidades veterinarias.

Si tu mascota ha sufrido un accidente importante, padece alguna enfermedad infecciosa o está embarazada; entonces has de acudir a un hospital veterinario. Además, los hospitales veterinarios cuentan con especialistas en diferentes áreas, además de un servicio de Urgencias que está abierto las 24 horas durante todo el año, para poder atender los distintos casos.

Eso sí, esa disponibilidad durante las 24 horas del día explica que la factura de una consulta de urgencias suba. Puede llegar a duplicar la cuenta de un servicio veterinario ordinario.

Si una consulta habitual ronda los 30 euros, una de emergencia puede acercarse a los 50, e incluso, 100 euros.

 

Emergencias veterinarias

¿Y si nuestro perro enferma en mitad de la noche o durante el fin de semana? Cada vez más clínicas y hospitales veterinarios cuentan con servicios de urgencias para perros y gatos. De hecho, muchos hospitales veterinarios prestan asistencia en caso de emergencias. Para ello, cuentan con un teléfono específico que se atiende durante las 24 horas.

Sin regulación nacional al respecto, cada servicio de urgencias veterinarias funciona según sus propias normas. En algunos casos es el veterinario habitual quien deriva al animal a emergencias, cuando lo considera necesario.

Otras veces es el propio propietario quien se alerta y decide acudir a las urgencias veterinarias. En estos casos, sin embargo, lo apropiado es llamar antes a la clínica y exponer el caso. Esta sencilla llamada puede evitar el traslado si el facultativo veterinario que coge el teléfono cree que no hay motivo para una intervención de urgencia. Lo apropiado, más de una vez, es acudir a la clínica ordinaria y que trate al animal su médico habitual.

 

Consejos para emergencias veterinarias

  • Muchas clínicas y hospitales veterinarios cuentan con servicio de urgencias para el perro o gato. Es importante localizar cuáles están en nuestro entorno más cercano.
  • Apuntar el número de teléfono de urgencias veterinario y tenerlo a mano. Puede ser muy útil en caso de necesidad.
  • Algunas supuestas urgencias pueden no ser tales. Lo mejor es llamar primero a la clínica en caso de duda antes de emprender el traslado.
  • Las mordeduras entre perros, las heridas sangrantes, las cesáreas complicadas y los envenenamientos son consultas de emergencia comunes entre los canes.
  • Algunos seguros privados para perros cubren las atenciones de urgencia: consulte la letra pequeña de estos contratos.

 

Quiero ser auxiliar de veterinaria

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